Cuento de Estelar de Navidad

– Le aseguro que no se dé que está hablando oficial. No recibí ninguna de sus llamadas en la aproximación a la estación. Pero seguro que si estaba intentando contactarnos sus escáneres estarían sobre nosotros ¿No? Así que se daría cuenta del problema que teníamos con el generador. Sabe, de camino hacia New Dawn tuve una mala entrada en el sistema y nos acercamos demasiado a la estrella mientras repostábamos. Mi error, sobre pase los limites de seguridad y case derrito la nave. Una de las llamaradas sobrecargo nuestro sistema y casi fríe el generador. Conseguí aterrizar a duras penas, sin escudos, sin asistente de vuelo e incluso sin corrección de la rotación con la base, fue una pesadilla – Aseguro SM
– Aja… ¿Y casualmente su nave se volvió fría cuando intentamos comunicarnos con usted para inicial un escaneo rutinario? – Respondió incrédulo el oficial a cargo de la seguridad portuaria en New Dawn, vestido con un inmaculado traje federal. 
– Se lo repito, no sabía ni que estaban allí. Como después de pedir el acceso mí sistema de comunicaciones se quedo frito. Aun tengo a mi copiloto y el androide de la nave trabajando en las reparaciones. Acabamos de recuperar las comunicaciones ahora mismo, como puede ver.
– Aja…¿No le importara entonces que realicemos ya en puerto una inspección rutinaria antes de desembarcar?
– Por su puesto será un placer. Informare a mi tripulación que lo reciba en la pasarela de entrada y le ayuden en lo que puedan – confirmo seguro de sí mismo SM.
– De acuerdo, en breve tendrá una de mis patrullas, haga el favor de no abandonar la nave. Corto – y la comunicación acabo antes de recibir la confirmación de de John.


– Mierda, mierda, mierda. Astrá canal con Mei ¡ya! – Ordeno SM mientras corrí hacia los camarotes del Sweet Dreams.
– ¿Si jefe? – contesto la voz joven de la ingeniera de Blue Star Corp.
– Deja ya lo que estés trasteando con el motor y preséntate en la puerta de entrada. Vas hacer de guía turístico por la nave a las fuerzas del orden.
– ¿Cómo?¿Que está pasando?¿Hemos hecho algo malo? En que jaleo nos has metido jefe. Ya me dijo mi madre que no serias buena influencia.
– Por favor ahora no, tranquila. Simplemente se tu misma, cuéntale todo lo que sabes y llévalos de paseo por donde quieran. Ya me ocupo yo del resto. Ah por cierto, y si te preguntan por la reparaciones, contéstales que todo va más o menos bien ya.
– ¿Cómo?¿De qué reparaciones hablas? –  pregunto la joven asustada – Sabes que se me da fatal mentir John. Sabes que lo odio.      
– Lo siento, hazlo por mí y esta noche te regalare lo que quieras por Navidad – negocio SM.
– No me chantajees jefe, esto te va salir caro. Que lo sepas. Corto ­– cerro Mei el canal decididamente.
– Astra modifica el registro de pasajeros y elimina al pasajero del camarote 5 –
– Comandante, pero eso es ilegal y además el pasajero aun sigue en el camarote. – Contradijo la IA confusa.
– Ya lo sé, hazlo es una orden y ya me encargo yo que nuestro invitado de honor no esté allí cuando llegue la patrulla. Informa al resto que el desembarco se va retrasar por tramitaciones oficiales de la estación – grito jadeando mientras corrió por los pasillos camino al camarote 5. A lo largo de su camino se cruzo con varios de los pasajeros reparándose para abandonar la nave y eludió sus preguntas acerca del retraso en el desembarco mientras los sorteaba por el camino. Al llegar a la zona de los camarotes de lujo se dirigió directamente al quinto y toco insistentemente en el panel de acceso. Al minuto de no recibir respuesta SM empleo sus códigos de comandante para forzar la puerta de acceso. El camarote estaba completamente destrozado. Había ropa, bebidas, comida e incluso droga por todas partes. Suspirando fuertemente se dirigió al dormitorio donde encontró a su cliente, Mijaíl Sokolov, durmiendo plácidamente, acompañado de dos despampanantes gemelas rubias. “¿Y estas dos quien narices son? Enserio, esto no puede estar pasando” pensó para así
– Astra envíame ya a Ada con el servicio de limpieza al camarote 5. Identifica a las dos polizones que está aquí y sobrescribe el alquiler a ellas. Pero por favor asegúrate antes de que no están perseguidas en la estación. Que Ada se de prisa y que evite a nuestros “invitados de honor”– ordeno John mientras se acercaba a Mijaíl e intentaba despertarlo.
– Despierta, vamos señor mafioso no me haga la vida más complicada. Despierta coño – grito jaleándolo fuertemente. Pero no consiguió más de un par de gruñidos por su parte. “Está colocado hasta las cejas, no va ver manera de que coopere” y empezó arrastrarlo hacia la puerta. Llegando a la misma esta se abrió y Ada entro con el carro de la limpieza de camarotes. El androide de servicio examino a su alrededor y fijo su mirada en el comandante.
– Comandante SM la habitación aun está ocupada para empezar su limpieza. ¿Quiere que proceda de todas maneras? – contesto la agradable y seductora voz construida tras años de estudios en las factorías de Tyrell Robotics.
– No Ada, haz hueco en el carro y mete a nuestro cliente en el. Tras esto reúnete conmigo en la bodega de carga. Evita que Mei y sus acompañantes te vea. Date prisa.


– Como puede ven esta es la zona de camarotes de primera clase donde la mayoría de nuestros clientes se alojan. ¿Sabían que los compramos directamente en la Tierra? Son de la mejor calidad posible y están hechos con todo el cariño que el mundo madre. Incluso tienen mesas de madera de roble – Comentaba algo nerviosa Mei
– Aja – contesto aburrido el oficial federal mientras revisaba – ¿Podría pasarme el listado de pasajeros? Me ha quedado claro que esta muy orgullosa de su nave pero sería mucho más rápido ver el listado que darnos este tour por los camarotes.   
– No sé si tengo derecho hacer eso, ya sabe la privacidad y todo eso. Mejor se lo pide al comandante en persona – se excuso como pudo.
– Ahh, vale juguemos a eso. ¿Dónde está su comandante? En serio no tengo mucho tiempo que perder – afirmo seriamente el oficial.
– Mire tiene suerte, está allí hablando con algunos de nuestros pasajeros – señalo Mei guiando el grupo a su encuentro, sintiendo como el nudo en su estomago se iba aflojando.
Subiendo un poco la voz Mei llamo la atención de SM – Hey jefe. Estos encantadores oficiales de la estación necesitan hablar con usted – haciendo que el grupo reunido alrededor del comandante también se encararan a los recién llegados.
– ¿Estos son los responsables de nuestro retraso comandante? ¿Acaso saben quién soy yo? No estoy aquí para perder mi preciso tiempo de vacaciones por unos oficiales del tres al cuarto y sus tramitaciones burocráticas – afirmo dando un paso adelante un hombre entrado en años y algo de sobrepeso – Soy el Duque Darian Patreus. Aquí tienen mi id y la de mis acompañantes. Siempre he oído que la burocracia federal es lenta e ineficiente pero esto es demasiado. Cada minuto aquí es tiempo que pierdo en mi hotel preparando la gala navideña de hoy. Y no creo que todos sus jefes de la estación este muy contentos cuando les cuenten como me trataron hoy sus empleados. Así que como todo esta correcto, nosotros nos vamos ya – y sin esperar ninguna contestación empezó andar hacia la salida seguido de todo su sequito.
Uno de los agentes hizo el amago de detenerlo pero el oficial que estaba con Mei lo detuvo y miro fijamente a SM
– Comandante, esta desagradable situación se podía haber evitado si me hubiera dado el listado de pasajeros desde el principio. Si es tan amable – pregunto haciendo un gesto de espera con la mano.
– Haberlo dicho antes. Astra por favor envíale la lista de pasajeros al com del oficial. ¿Necesita algo más? Debo ir a la bodega de carga a organizar la descarga de las maletas y la reposición de las existencias de mi nave. 
El oficial examinaba con calma la lista. Tras releerla dos veces levanto la vista y escrudiño al comandante – ¿Es esto correcto?¿Es la lista completa?
– Claro, por su puesto. ¿Hay algún error? – Afirmo con una sonrisa SM
– Vale, pues parece que la idea del tour de su asociada no es tan mala idea. ¿Le importa que la acabemos de todas maneras? Me gustaría poder revisar el resto de los camarotes que nos falta.
– Por supuesto, siéntase como en casa. Pero hágame el favor de no molestar a nuestros pasajeros. Ya has visto como se ponen estos millonarios, son bastantes insufribles si se les molesta. Mei por favor podrías continuar con ellos, mientras organizo a la gente del puerto para repostar la nave – y apoyando su mano en el hombro de la joven salió camino hacia la bodega de carga acelerando el paso. Mei tuvo morderse la legua para no responderle y apretando los puños por nerviosismo lo vio perderse por los pasillos.


El comandante SM llego a la bodega de carga donde vio al androide esperándole con el carro de la limpieza. Se movió a los contenedores de carga buscando alguna solución. Todos ellos vacios hasta que en el ultimo vio unos cuantos contenedores y sonrió para sí mismo.
– Astra los contenedores de la bodega 4 ¿Qué es?¿Son las cajas de bebidas para el restaurante?
– No comandante. Son 4 toneladas de Terminales Modulares.
– ¿Terminales Modulares?¿Pero de donde coño han salido esto?¿Y sobre todo para que narices vale una terminal modular? – pregunto John abriendo un de los contenedores y examinando las piezas en sus interior.
– Parece ser que nuestros pasajeros tienden a olvidarlas en sus viajes. Ada ha estado recogiéndolas y acumuladas en la bodega 4 en caso de que volvieran a pedirlas.  
– ¿Cuatro toneladas, en serio?¿Para narices alguien de vacaciones se llevaría esto en su equipaje? No tiene ningún sentido.
– Tengo una sugerencia comandante. ¿Quiere oírla? – contesto resuelta la inteligencia artificial.
– Ilumíname Astra – respondió sarcástico.
– Debido a la frecuencia con la que desaparecen nuestras toallas y la aparición de estos terminales. Creo que puede haber algún tipo de correlación directa. Podría tratarse algún tipo de ritual o moneda de cambio por las toallas – contesto orgullosa de su deducción.
– Lo que sea. Ada deshazte de esta mierda inútil y mete a nuestro invitado en una de las cajas y sácalo con el resto. Compra los suministros básicos para la nave y el restaurante. Durante el proceso “olvida” estos terminales en la bahía. Que nuestro cliente ya se las apaña solito desde allí.
– Como desee comandante – respondió Ada echándose al hombro al pasajero.


Varias horas después el puerto de New Dawn está extrañamente tranquilo. Todo el mundo ya se sentaba junto a sus familias en la noche de Navidad. En esta quietud SM se encontraba tumbado en su camarote mirando el techo cuando un bip de su com le saco de su embelesamiento. Elevando su brazo acerco su muñeca y examino la pantalla. Una llamada entrante de Tess. Pulso en ella para aceptarla.
– Hola Tess. Feliz Navidad y todas esas cosas que se dicen en estas fechas.
– Hey John. Feliz Navidad. ¿Qué narices hace en tu camarote? Pensé que estarías con Mei en la fiesta de la estación. Se la veía muy animada y orgullosa de su vestido.
– Calla, calla que no sabes lo que salió ese “trapito de nada”
– ¿Se lo regalaste tu? Si tenemos cesta de navidad yo también quiero – sonrió pícaramente Tess. En ese momento la cabeza Klain apareció por detrás, sus mejillas mas allá de los sonrosada y sus ojos medio cerrados dejaban claro sin dudas su estado.
– ¡¡Hey John!!! Feliz Navidad – grito y desapareció de nuevo dando tumbos por el lateral.
– Mi madre, está realmente borracho. Deberías controlarle un poco o te quedaras sin novio. 
– Jaja. Tranquilo yo haría lo mismo si pudiera. No le culpo, es la única manera de aguantar a mis padres. Bastante lo hago sufrir trayéndomelo a Zaonce – bromeo Tess – Pero no te escaquees, deberías salir y divertirte un rato John.
– Gracias pero no. Ha sido un día muy largo y no estoy de ánimo. El comandante Ambit omitió la parte de que la mayoría de los clientes millonarios de la zona son mafiosos, esta perseguidos o están en guerra con otras bandas. Estamos haciendo dinero pero a costa de salud y años de mi vida. Creo que no compensa el estrés. A ver si el año que viene nos trae suerte y el profesor Palin acepta nuestra oferta de trasporte. Sería un bueno contrato y legal – reflexión en voz alta SM.
– A ver. Por cierto ya tenemos tu regalo de navidad en Galileo. Klain dejo una nueva T10 en
el hangar 17. Aunque tuvimos un par de imprevistos – Afirmo Tess desviando la vista.
– ¿Imprevistos?
– Pues te acuerdas que hicimos el presupuesto basándonos en la T9 y sus módulos. Pues los ingenieros de Lakon cambiaron parte de ellos. Incluyendo nuevos y aumentando otros. En resumen resulta que tiene un mejor motor de distorsión de lo que pensábamos. Le compramos un 7A lo que nos dejo a dos velas para el resto. Va salir mucho, mucho mas caro de lo previsto.
– Bueno, eso es una noticia. Cara pero una mejora. ¿Algo mas?
– Pues… la verdad es que si. No sé que estaban pensando los ingenieros de Lakon, pero le pusieron un alerón en la parte de atrás y todo este espacio extra tiene que salir de algún lado.
– Aja….
– Pues eso, es mucho mas alta y ancha que una T9. Y ya sabes que Klain no esta todavía muy acostumbrado a las naves muy grandes. El es mas de clase media.
– Aja… ¿Y?
– Bueno pues digamos que el alerón no quedaba realmente bien. Así que no es una gran perdida ¿No?
– ¿Os habéis cargado ya la nave? No hemos podido bautizarla siquiera y ya le habéis hecho algo.  
– Nada grave, nada que un poco de pintura y unas cuantas soldaduras no soluciones. Fue peor la multa de Galileo por bloquear la entrada, soltar residuos y conducción temeraria.
– ¿Cómo? – pregunto asustado SM
– Nada, traquilo. Huy parece que Klain me llama. Ya hablamos jefe, Feliz Navidad – y la llamada se corto precipitadamente.


“En serio nunca se va acabar esta día” pensó SM para sí tapándose la vista con la palma de la mano. Respiro hondo e intento tranquilizarse cuando de nuevo un bip anuncio otra llamada. “Por favor es que no hay manera de acabar el día” y miro su muñeca. “Numero desconocido. Quien no tiene nada mejor que hacer en Navidad que llamarme” pensó descolgando la llamada. Al segundo apareció una habitación lujosa, con una gran escritorio de madera cara, muy cara. Tras el un hombre ya bastante mayor, entrado en canas y con algo de sobrepeso le miraba fijamente. Vestía una traje excesivamente caro y su postura denotaba autoridad. Algo en el interior de SM hizo saltar todas las alarmas y por su espalda recorrió un escalofrió.
– ¿Comandante SM? No nos conocemos, soy Nikolay Sokolov. Quería felicitarle las navidades y hacerle una pregunta – afirmo con una terrible sonrisa.
– Feliz Navidad igualmente señor Sokolov. ¿En qué puedo ayudarle? – respondió SM intentando mantener la compostura.
– No le robare mucho tiempo, ya sabes hoy es un día para estar en familia y con sus allegados. ¿Tiene usted familia?¿Tiene hijos comandante? –
– Tuve familia pero hace algún tiempo de eso. Pero nunca pude tener hijos – contesto tristemente John.
– Pues debería, los hijos son la sal de la vida. Lo que me lleva a mi pregunta. ¿Podría contarme porque mi hijo Mijaíl esta camino a Merope en vez estar cenando en Navidad con su familia?
– ¿Cómo? No tengo ni idea, yo lo traje a la estación como acordamos.
– Pues al parecer alguien lo dejo durmiendo dentro de unos contenedores que han sido embarcados rumbo a Merope en un cargero lento por lo que va tardar semanas en volver. Y cuando despertó ya era muy tarde.
– ¿Cómo? Yo no sé nada de eso
– Dejemos la noche tranquila. Es una noche para estar en familia y disfrutar uno de los otros. Ya mañana hablaremos como piensa compensarme la ausencia de mi hijo en esta noche tan especial. No le robo más tiempo, espere mi llamada mañana – Y la llamada se corto sin mas.
“De puta madre, esto no hace más que complicarse. Ambit me cago en tus muertos… Por favor que alguien me pegue un tiro” se lamento para sí mismo y se incorporo para beber algo. Se sirvió un earl grey y sentó en su butaca a disfrutar de la soledad.
– Astra por algo de música por favor. Ya sabes lo que quiero.


Pero de nuevo el momento de relax se rompió cuando el timbre de la puerta sonó.
– Por dios. Ahora que… – grito y se acerco a la puerta, abriéndola con cara de perros. Tras ella se encontraban dos gemelas rubias que le miraron algo asustadas por su expresión.
– Lo sentimos comandante. No queríamos interrumpir – se disculparon a la vez.
– Lo siento, es culpa mía. Esta siendo un día muy largo. ¿Todavía están en mi nave? Pensé que a esta hora ya se habrían ido.
– Esa era nuestra idea pero la verdad no sabemos ni donde estamos. Lo último que recordamos es estar de fiesta con ese tipo tan guapo en la estación Newholm. Y como puede ver tenemos todas nuestras cosas en nuestra habitación del hotel, solo tenemos lo que llevamos puesto. Lo cual está siendo un problema – explico la gemela en la derecha.
– No tiene id, ni dinero ni forma de salir de la estación – afirmo echándose la palma a la frente.
– Exacto. Anna pensó que a lo mejor podría ayudarnos ya que llegamos en su nave. Ya sabe, realmente que no somos fugitivas o polizones ilegales. Y a lo mejor podría llevarnos a casa – comento la gemela de la izquierda – Por cierto yo soy Uni y ella es Anna.
– Técnicamente si son polizones ilegales y han entrado ilegalmente en la estación. Espera no es asi. ¿Astra no las registraste como las pasajeras oficiales del camarote esta mañana?   
– Lo siento comandante, no encontré manera de identificarlas y cree unas ID falsas para escapar sobre la marcha. Lo cual es posible que haya dificultado aun más la identificación oficial de las pasajeras.
 Al oír esto las gemelas se juntaron entre si, le miraron con cara de pena y ojos llorosos.
– Porfi, porfi ayudenos. Nuestra familia nos espera para cenar esta noche – suplicaron al unisonó. 
– Anda síganme a la cabina y dígame donde quieren que las deje. Que al menos alguien pueda tener la noche en paz. Astra inicializa la secuencia de despegue e informa a control de vuelo – contesto resoplando y puso rumbo a la cabina.
– Muchas gracias. Es usted un buen hombre – dijeron al unisonó.
– Puede ser pero eso no paga las facturas – contesto de mal humor.
– En serio como odio la navidad. Por favor que se acabe de una maldita vez – pensó en voz alta sin darse cuenta SM
– ¿Decía algo comandante? – pregunto Uni
– No nada. Que, Feliz Navidad –
– Feliz Navidad para usted también comandante – respondieron de nuevo al unisonó.

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